La difícil interpretación del trabajo colaborativo de la web social en un mundo competitivo

Competitividad

Está más que claro. Nos encontramos ante una contradicción notable entre la supuesta irrupción del trabajo colaborativo que favorecen las herramientas de la web social, inmersos como estamos en un mundo competitivo a la antigua usanza, casi podríamos decir. Esta contradicción, entre otras, forma parte de una relación de incógnitas por despejar en el proceso de evolución hacia un cambio de paradigma en las organizaciones. Para encarar esa evolución, cuando menos, debemos plantearnos una estrategia como nos cuenta Javier García León.

Las contradicciones no deben asustarnos, pues forman parte de la esencia de las personas y sus obras. Yo no puedo asegurar que lo tenga todo claro a este respecto, más allá de  afirmar que del choque de visiones contrapuestas se extraen resultantes que son la base para avanzar. Puedo añadir, sin embargo, estas otras afirmaciones que me parecen obvias a estas alturas:

  • El trabajo colaborativo, propio de la web social, resulta clave en el interior de nuestras organizaciones. Internamente se intensifica la visión de equipo frente a la primacía de las individualidades.
  • La colaboración es una actitud no reglada que, sin embargo, tiene que ser compensada, o la persona que aporta debe encontrar su compensación. Es lícito pensar en un quid pro quo o directamente en la retribución por aportaciones.
  • Las aportaciones colaborativas deben enmarcarse en un entorno regido por una visión más horizontal de las estructuras. Sin embargo, la organización se sostiene por algunos pilares necesarios alimentados de los presupuestos del poder.
  • Se abren canales que favorecen la meritocracia.
  • La creatividad es más habitual en los entornos colaborativos en los que se descarta que las aportaciones son obra de personas concretas, sino del equipo…
  • Los entornos colaborativos son más dúctiles a la hora entender la mecánica de la empresa enclavada en un entorno de creciente influencia de las personas a través de los medios de la web social.

La competencia, como una de las expresiones máximas de lo que representa nuestra economía libre de mercado, no va a desaparecer  por abrirse paso unos procesos de generación de riqueza más colaborativos. A los consumidores lo que les interesa es satisfacer sus necesidades con una oferta adecuada. Las empresas tendrán que decidir si, dentro de su evolución, se acercan a los entornos colaborativos que comulgan mejor con la web social o se mantienen en fórmulas tradicionales de organización.

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