Internet es ya el centro de nuestras vidas, aunque es algo que aún se percibe de forma difusa

La incidencia de internet en nuestras vidas es muy grande, pero todavía es un hecho que no ha traspasado definitivamente la aceptación popular como tal. Todavía la red se contempla como un fenómeno nuevo al margen de nuestra vida cuando realmente es parte de ella, y cada vez más. La presencia extraordinaria de las personas a través de la web social está acelerando el proceso, pues no hay una razón de mayor peso que entender que nos familiarizamos con las cosas en la medida que las usamos.

El fenómeno de la internet de la participación no lleva apenas 15 años, período de tiempo que no da margen suficiente como para que la familiarización se haya completado. Realmente lo que se está produciendo en estos momentos es un fenómeno masivo de emigración hacia la vida digital para, como conclusión y por lógica, conpartirla con la vida analógica. El gran paso consiste progresivamente en ir realizando más y más operaciones de nuestra vida real en la parte online.

Comprar, alquilar cualquier cosa, comunicarnos vía teléfonica, ver la televisión, oir la radio, estar en contacto con la familia, con los amigos, conocer a gente, desarrollarse profesionalmente… Son muchas las tareas y hábitos de ocio que se ubican ya en la red. Así que trabajo y descanso se afianzan en internet, lo que genera una realidad tan contundente como que una economía tan importante como la francesa tiene en internet a su sector más importante que supone un 3, 7% del PIB ( unos 72.000 millones de euros) en 2010.

La gran avalancha de personas interactuando en las distintas plataformas de internet representan un empuje dinámico de una intensidad tal, que la precisión no es la característica que mejor defina tal movimiento. Y me refiero a que al ser un fenómeno tan novedoso como contundente, existen muchas incertidumbres que por ejemplo preocupan a las empresas, como se puede desprender de este post de Joaquín Mouriz. La cuestión es que para muchas marcas internet representa una oportunidad inevitable, pero que no les da la estabilidad a la que estaban acostumbradas anteriormente. En buena medida, las empresas han llegado a la conclusión irreversible de que hay que estar en la web social, pero no saben definitivamente cómo.Se trata de un peaje que todos tenemos que pagar, pues efectivamente tener el hueco obligado aquí significa aceptar el juego de la prueba y error.

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: