Una percepción vale más que mil palabras en internet

La velocidad que define en buena medida la evolución de internet es el factor más determinante que influye en la recepción de los contenidos de la web social. La cascada de ideas, imágenes, herramientas, usos etc que a cada momento surge en la red, ofrece una variada geografía de reacciones de las personas. Casi cada aportación que se realiza en el ámbito de la web social, y desde luego las más destacadas, genera una eclosión de respuestas que definen el cariz que adquiere esa determinada aportación.

La red es un conjunto de focos de atención con crecimiento similar a las neuronas de nuestro cerebro, es decir, anárquico pero poderoso en la medida que la entrada de nuevos inputs en nuestra mente tiene efectos multiplicadores en el desarrollo de la misma. De forma similar,  en la  inabarcable e incontrolable estructura que conforman las distintas plataformas de la web social, las entradas de ideas, opiniones, ideas, sugerencias, críticas…., contenidos en general, generan gran cantidad de percepciones por muy débiles que éstas sean.

Las percepciones son imperfectas por definición a los ojos de quien espera una reacción al impulso que emite, pongamos por ejemplo una marca que sigue la pista de lo que se dice sobre ella en la red. Y pueden ser exageramente perfectas a la luz de quienes las tienen, es decir las personas. Como síntesis conceptual que una ambas perspectivas, podríamos decir que las percepciones son perfectamente imprecisas, aunque cumplen un papel extraordinariamente importante en la interesante dinámica del movimiento de las audiencias en el social media.

La cuestión es que en una fracción de segundo, un acontemiento cualquiera ( una noticia, una opinión, un producto, una foto…)  genera impactos en mayor o menor medida. Los hay que reunen en sí mismos tal rotundidad que su difusión crece rapidísimamente y de forma bastante inequívoca, como puede ser una noticia que anuncie la muerte del presidente de los EEUU; pero incluso en casos como éste, las percepciones mandan y dictan reacciones inmediatas que son muy variadas y más propias de los sentimientos que de la razón.

El hecho es que resulta difícil para la empresa, por centrarnos aquí, saber cuál será la respuesta de su mercado, efectivamente de aquel que se expresa por internet que cada vez es mayor y más universal. Por ello, la empresa tiene que esforzarse en mantener una constante, una imagen lo más estable posible, aquella que es capaz de salir indemne de muchas percepciones expresadas en segundos que a su vez obtienen repercusiones también muy rápidas. Eso, como contraste, a la empresa le lleva bastante tiempo y esfuerzos en muchos sentidos (¿hablaríamos de experiencia?) para lograr transmitir algo que sea entendible de una manera muy parecida cuanto por más gente mejor. Y eso requiere el empleo de más de mil palabras, de infinitas más, ya que es la única forma de que valga más que una percepción.

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