Lo peor es que la empresa esté ya en el social business, pero no se entere y no lo rentabilice

El signo de los tiempos aconseja a las compañías ser proactivas e indagar en los nuevos entornos de economía abierta para, al mismo tiempo, orientarse y encadenar los acontecimientos y las medidas que son necesarias para evolucionar dentro del marco del llamado social business o negocio social. Pero no parece tan fácil, ni mucho menos, que las compañías hagan este ejercicio de revisión proactiva de las coordenadas de nuestro tiempo en lo que a la propia organización le compete. Más bien, lo corriente es que den de hecho, sin demasiadas reflexiones, pasos titubeantes mediante la utilización de herramientas de la web social.

 

Este es el típico panorama en el que nos empezamos a encontrar a centenares de compañías que se abren los perfiles en las distintas redes sociales siguiendo el dictado de la moda. La primera circunstancia que refleja la falta de propensión a adaptarse a nuevos tiempos es que lo que pretenden, en todos estos casos que surgen a centenares, es usar las redes sociales con una mentalidad, no ya 1.0, sino propia de la cultura del papel podríamos decir. Quiere esto decir que las empresas usan estas plataformas con una visión publicitaria a la antigua usanza.

 

Existen muchas empresas, y eso es cierto (sobre todo las gestionadas por gente joven) que se involucran en el nuevo marco a través de un uso adecuado de las herramientas con las normas y la filosofía propia de éstas. Pero, incluso en estos ejemplos, lo que no suele ser nada común es que los promotores de estos negocios tengan claro que, con esta involucración en las herramientas de la participación lo que están haciendo es posicionarse en el punto sin retorno de la evolución de su organización hacia el social business, aplicado en mayor o menor medida. Esto es cuestión de tiempo y, desde luego, de estrategias de largo plazo.

 

Lo realmente interesante es caer en la cuenta que, efectivamente, se están dando pasos en la evolución hacia la empresa 2.0 y que, lo conveniente, es fijar los pasos que queremos ir dando en ese proyecto que ya hemos puesto en marcha. Para ello, desde luego, hay que plantear presupuestos, plazos, recursos, personas, formación… De esta forma, no solo seremos más conscientes de hacer esa evolución cabal dentro del social business sino, lo que es más importante, sabremos obtener los mejores resultados.

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