Wikileaks impone a la sociedad una forma nueva de convivir con la transparencia

Las últimas filtraciones de Wikileaks han alborotado todo el mundo. No es para menos, ya que políticos, magistrados, embajadores, etc, etc están viendo cómo lo que supuestamente habían dicho sale a la luz a través de unos cables que la web ha publicado en su última entrega, que no será la última según ha informado desde un lugar desconocido su promotor Julian Assange.

La salida a escena de Wikileaks demuestra la capacidad de su gente de obtener información catalogada de confidencial, principalmente desde la administración de EEUU. Y, de otro lado, la nueva orientación de la distribución de información 'sin colorantes ni conservantes', directamente de la fuente, aunque sin su consentimiento. Obviamente si se tuviera que solicitar el beneplácito nunca en la vida se hubiera publicado nada.

El debate es muy serio y tiene sus límites, entiendo yo, particularmente cuando se pueda poner en peligro la seguridad de personas, por lo que es exigible responsabilidad y prudencia a la gente que publica en la web. Si bien, uno de los puntos novedosos de esta nueva dinámica es si nuestra sociedad y sus gestores están preparados para convivir con las grandes dosis de transparencia que ya ha inyectado Wikileaks en nuestras vidas. De momento no.

Desconocemos si la presencia de Assange y sus seguidores llegará un momento en el que deje de tener valor porque desistan de sus prácticas o porque el sistema los aisle. Ellos están dando cuenta de la capacidad intrínseca que aporta internet y los nuevos medios que convierten en un momento dado a personas anónimas en grandes protagonistas de nuestro mundo sin la necesidad de intermediarios.

Me da la impresión que con Wikileaks hemos inaugurado una nueva etapa en la forma de distribuir y entender la información. En el mundo occidental, en el de la 'prensa libre' cinematográficamente hablando , se ha adquirido una evolución importante en cuanto a la consideración de conceptos éticos, pero también jurídicos, tan claves como la transparencia. 'Todo con un límite', que podría decir también Hilary Clinton en su papel actual de máxima responsable de las relaciones exteriores de los EEUU. Será entonces una cuestión de límite, pero de momento el que los pone es Wikileaks, y puede que en el futuro ocurrirá igual con otra gente como Wikileaks que salga. La cosa es que, con ello estamos debatiendo también sobre la capacidad de la tecnología y sus posibilidades, que son muchas, tantas como las que logren sacar de sí las personas que las usen, para lo bueno o para lo malo.

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