La web social es estrategia de cambio y no una mera herramienta de venta

Viene a cuento traer aquí para arrancar este post aquello de que el árbol no te impida ver el bosque. Y leído esto, y relacionarlo con el titular de este post, nos lo dice ya todo. Por mucho que la puerta de entrada de las herramientas de la web social en las empresas se encuentra en muchos casos en la Comunicación y el Marketing, haríamos un flaco favor si dejáramos ahí la cosa. Por muchas razones. La primera porque la visión de la web social no está en la venta. La razón de la web social es la participación y a través de ella la conformación de un nuevo modelo de compañía que nos sitúa en el social business o negocio social, que trato por estos días de introducir. O también en la empresa 2-0.

Si centráramos el uso de la web social únicamente en ser una herramienta de tipo comercial deberíamos, además, desposeerla de una visión cortoplacista. Los canales de comunicación con al menos dos direcciones no sirven para reproducir acciones publicitarias de un solo camino ( de la empresa al mercado) como son los anuncios clásicos a través de los medios tradicionales. Utilizar lícitamente los blogs o el Twitter como soportes para la venta tiene sentido, siempre que lo llevemos a  cabo de una manera diferente. Pongamos un caso realmente interesante, el de la compañía estadounidense Clearspring, dedicada a colocar en circulación contenidos online de anunciantes en medios tradicionales muy potentes como la ABC o NBC… Pues bien, esta empresa considera a su community manager como su director para la felicidad del cliente o Director of Happiness Costumer, una forma de entender las relaciones con los clientes más en el largo plazo que en el corto, lo cual no está reñido con que se venda en el corto, sino que se mantengan esas ventas a ese cliente en el mayor plazo de tiempo posible.

 

No pretendo ser ñoño si considero que la tarea comercial se va a realizar de una manera plácida a partir de ahora. En la habilidad de vender, dependiendo del producto, sigue y seguirá valiendo el regate en corto y, también, por qué no decirlo, las comisiones y la motivación de las fuerzas de venta que se dice en terminología ya un poco pasada de moda. Pero el panorama ha cambiado de forma muy radical de tal manera que el hecho de efectuar una venta no está ajeno, y cada vez lo estará menos, a la capacidad de las personas de influir en otras personas a través de los medios de la web social. Para decirlo claro, progresivamente será más difícil entender que el hecho de vender lleva implícito mentir, pues en nuestros días ‘todo puede salir a la luz’ y a más de uno se le puede poner la cara colorada.

 

La web social nos empuja al cambio. Puede, como afirmaba más arriba, que la puerta de entrada sea la vertiente de la Comunicación y el Marketing, pero para luego comprobar que las posibilidades son muchas y que el camino final es convertirnos en un negocio social. Esto hace que las nuevas herramientas de la comunicación se conviertan en herramientas de cambio dentro de una estrategia que nos debe llevar hacia una forma diferente de competir en un mundo digitalizado en el que el que la influencia de las personas es cada vez mayor, pues cada dejan ver más claramente sus opiniones que generan crecimientos virales de gran relevancia. O fracasos estrepitosos.

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