Tener mejor salud dependerá de la mejora de la Comunicación

Salud

Ayer por la mañana tuve una interesante, a la vez que apasionante charla con un notable médico afincado en Sevilla con el que, por pura casualidad, empezamos a reflexionar sobre la importancia de internet y de la web social en el entramado de la salud. Los dos conveníamos en que, efectivamente, médico y paciente tienen que estar en contacto fácilmente para que el primero le pueda transmitir al segundo información de calidad que lo oriente. No entrábamos en el tema de las consultas médicas online, si no más bien en algo que es determinante en nuestros tiempos, en el que las organizaciones se convierten en unidades de comunicación.

Una clínica tiene que ser, por lo tanto, una unidad de comunicación. Eso puede traducirse en varias iniciativas que redunden en una: favorecer el entendimiento entre los dos polos de cualquier tratamiento: médico y enfermo. Para ello, considero particularmente, hay que tener una información de fondo que vaya variando en función de los acontecimientos y, por otro lado, una serie de aplicaciones que permitan la interactividad. Recalco que no para que haya consulta online del tipo: ‘ le he analizado y usted tiene esta enfermedad y requiere de este tratamiento’. No.

Cuando me refiero a la información de fondo hablo de toda esa serie de contenidos de divulgación que permiten centrar a los pacientes de una determinada clínica sobre lo que es relevante y lo que no lo es. En este sentido, habría que publicar artículos sencillos que expliquen cómo son algunas enfermedades, sus tratamientos, las alternativas viables, los consejos… El doctor con el que hablaba me señalaba la importancia del vídeo para la difusión de estos contenidos. Y estoy completamente de acuerdo. Los vídeos pueden ser muy gráficos, muy estimulantes y muy clarificadores. Al fin y a la postre, podrían actuar como un sucedaneo de lo que representa en la realidad el encuentro real paciente doctor.

Por otro lado, las herramientas que facilitan la interactividad (foros, plataformas de microblogging, blogs, incluso skype etc) cumplen el cometido de facilitar la interactividad para aclaraciones rápidas, dudas razonables, explicaciones sucintas de asuntos que no exigen iniciar ningún proceso médico habitual que, exclusivamente, se puede realizar en la clínica misma mediando las exploraciones, análisis, o indagaciones varias que cualquier tratamiento requiera.

Hacer que una clínica se convierta en una unidad de comunicación redundará en la generación de un nodo de conocimiento dentro de la telaraña de internet que, bajo mi punto de vista, permite la iniciación de procesos de mejora contínuos a través del análisis de los feedbacks, al tiempo que ampliará el nivel de conocimiento de la marca. Personalmente he tenido una magnífica experiencia con los servicios centrales de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, denominado Entorno Colaborativo de Trabajo (ECT). El trabajo es de orden interno, y pretende conectar los cerebros de esta organización para mejorar en coordinación y en resolución de problemas. Una de las conclusiones de esta iniciativa ha sido la generación de múltiples comunidades que están planteando soluciones para las obligadas respuestas administrativas y médicas de enfrermades como el cáncer.

Lo que me parece bastante claro es que relacionar el uso proactivo de las nuevas herramientas de participación de internet con las relaciones con los pacientes, cada día que pasa, no representa una decisión sobre si hacerlo o mejor no. Negarse a entrar en esta dinámica es como haberse negado en su día a utilizar el fax, por ejemplo. Lo que ocurre, pues todo hay que decirlo, es que la web social tiene otros componentes, otras normas y ciertamente una mayor complejidad que lo que significa conocer el funcionamiento de una máquina de emisión y recepción de papeles con datos. Pero como ocurre en muchas ocasiones, merece la pena tener en cuenta experiencias que nos llegan desde EEUU, como la de los blogs de las Clínicas Mayo. Finalmente, de lo que se trata es de utilizar lo que nos aporta internet para mejorar los estándares de salud, algo que bajo mi punto de vista se logra con un incremento de los niveles de comunicación.

Añadido: la consideración de las organizaciones, y en este caso los centros hospitalarios o clínicias, como unidades de comunicación, debe incluir también presencia en las redes sociales externas, y no exclusivamente en medios propios como pueden ser los blogs. Quziás se intuyera de mi redacción, pero me ha parecido oportuno subrayarlo.

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