Para triunfar en el social media hay que saber la conexión existente entre lo que se hace y los resultados que se logran

En el social media hay que desarrollar una habilidad: saber dónde hay que hacer las conexiones necesarias y cómo se deben reparar en el caso de que estén estropeadas. Y sigo explicándome.  En el social media se sabe el principio y el final, pero se desconoce la parte del medio. Cuando digo principio me refiero al hecho de tener una presencia digital determinada a través de las diferentes plataformas con unos seguidores, con personas a las que sigues, tus visitas, páginas vistas, etc. El final  son las consecuencias que esa presencia digital supone en cuanto a relevancia de la marca, ventas, movilización de conocimiento, puesta en marcha de proyectos, clientes conseguidos, conferencias dictadas…

 

La ecuación es relativamente fácil. Yo, mi empresa, mi marca personal, lo que sea que tenga una presencia en la web social, está cuantificado como podemos ver en una serie de estadísticas y cifras ( los seguidores, los comentarios, las visitas…) y, aunque no sabemos si como consecuencia en todos los casos, pero se producen finalmente una serie de resultados como los referidos proyectos puestos en marcha, ventas… Y sí, lo sé. Estoy de acuerdo en que actualmente es imposible efectuar una relación causa efecto, pero sí se pueden establecer una serie de aproximaciones entre lo que hago en social media y lo que consigo. Depurar este proceso es fundamental para progresar.

 

Saber dónde está la conexión que hizo que, ‘gracias a aquel post me llegara este cliente a mi empresa’ es lo realmente interesante. Averiguar porque narices si publico un número determinado de tweets al día de unos temas concretos me provoca una media determinada de followers a la semana y qué valor tiene esos nuevos followers en función de sus propias conexiones y hasta dónde llegan éstas. Brian Solis señala en este post la importancia de fijarse en el centro del proceso, donde radicán las conexiones y la viralidad. La cosa no es fácil ni mucho menos, pero es del todo aconsejable avanzar en esa línea para saber que lo que hacemos puede tener unas consecuencias u otras.

 

El caso es que estas averiguaciones son como la piedra filosofal, que se hace esquiva en muchas circunstancias, como cuando se intenta averiguar la conexión que hay entre la Comunicación Interna y los beneficios de la empresa, según explica el blogger argentino Alejandro, Formanchuk. O como se afirma en el trabajo de la EOI ‘Nueva Economía, las empresas de era de la web social no responde a patrones preestablecidos que se pueden condensar en un plan estratégico a varios años vista, pues “planificar para que las cosas sucedan como se previó es cada día más difícil. Derivado de la intensidad de actuación es lógico que emerjan patrones de conducta y resultados no previstos”.

 

Conclusión: el área más interesante de todo este fenómeno de nuestros días en internet se encuentra en la zona intermedia, en aquella en la que se produce la interrrelación de los elementos que ponemos en marcha y nos dan unos resultados. En la medida que nos aclaremos en el estudio de esta orilla enrevesada de las conexiones (piensa por un momento en el motivo por el que un vídeo viral funciona y otro no) más entenderemos lo que pasa y podremos ser más proactivos, mientras tanto seremos reo de un modus operandi imprevisible en la mayoría de los casos.

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