Las empresas tienen que hacer una reconversión de la comunicación

Tiempo-de-cambio

Está cada vez más claro que hacer negocio se consigue gracias a la comunicación. Sin comunicación no hay negocio. Esto que resulta la mayor de las obviedades que siempre se dice como lugar común, adquiere un valor tan inimaginable que quien esté ajeno a esta realidad debe temer por la viabilidad de su empresa en un plazo de cinco a 10 años. No hay que olvidar que en el momento en el que las compañías dan el paso de relacionarse con los nuevos canales de comunicación online del social media, están empezando su reconversión. ¿Que de qué reconversión hablo?, de la de empresa que de hacer negocio como siempre empieza a hacer social business en un estadio embrionario, y que de tener una organización piramidal conectada por medios unidireccionales empieza a estructurarse de manera más horizontal debido a la incidencia de los medios multidireccionales, lo que la convierten en una empresa 2.0.

En mi visión estratégica diría que las empresas tienden a ser, en el desarrollo de su actividad económica, unas plataformas de comunicación con capacidades de generar y promover un discurso a través de mensajes e interacciones. La actividad de las compañías se concreta en datos, ideas, hechos, proyecciones propias o de entorno, que van aportando a sus clientes y al mercado en general un posicionamiento competitivo en el que la reputación resulta un valor determinante. En la medida que la empresa comunica con su entorno y estimula también la interrelación con sus públicos internos, no solamente concibe una imagen respecto a sus resultados objetivos de negocio, sino que genera una serie de percepciones que son, al fin y a la postre, las que terminan en crecimientos si son percepciones positivas de la marca, o lo contrario si son negativas.

El estado de cosas, lo que sí desaconseja de forma muy clara, es cualquier intento de actividad competitiva ajena a esta realidad de máxima comunicación generada por internet y los medios participativos que otorgan un papel de gran protagonismo a las personas. Justamente por esa razón, las compañías tienen sentido en la medida que saben adaptarse a los cambios que imponen sus clientes. La clave del siguiente paso es si deben estar a remolque de los acontecimientos o si tiene que adoptar una actitud más proactiva. No hay duda que tiene que ser lo segundo.

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