Empresas deben aprender de la democracia porque la web social otorga el poder a las personas

Democracia

Cuando hago la afirmación que hago en el titular de este post, me refiero en todo momento a la relación de las empresas con sus clientes en el mercado, nunca a la forma de funcionamiento interno. Es decir, no afirmo que las empresas internamente deban funcionar como una democracia, pues no estoy de acuerdo con eso. Hecha esta aclaración previa, para mi resulta muy evidente que la web social tiene con la democracia un hecho coincidente en sus distintas variantes (blogs, microblogging, redes sociales…) pues permite que las personas tengan el poder de opinar libremente, de elegir, de prescribir…, de decidir en definitiva. La empresa en esta ocasión va a remolque respecto a sus clientes.

La opción de que las personas tengan sus propios canales a través de los cuales difundir sus pensamientos genera de facto un clima de un cierto procedimiento democrático, que funciona aunque sea remotamente como las elecciones, lo que ocurre que se trata de comicios permanentes. Así es, las elecciones suelen celebrarse cada cuatro años. En esas ocasiones los estados y las formaciones políticas ponen en circulación una serie de mensajes, normas y medios para que los ciudadanos emitan sus opiniones en forma de votos. Es bien cierto que posteriormente los políticos hacen y deshacen sin que los votantes tengan capacidad efectiva de evitar aquello que no les gusta en lo cotidiano. Ahora, eso sí, cuando llegan las siguientes elecciones los votantes ponen y quitan candidatos.

Este funcionamiento, grosso modo, lo podemos ver con las marcas y el social media. Los votantes son en este caso las personas que confían en ellas o no, sin quedarse sólo ahí pues en este terreno de la web social sí tienen la posibilidad de catapultar sus opiniones contrarias o favorables. Y eso no ocurre cada cuatro años, ocurre a cada momento, con el añadido de que, en contra de lo que pasa con los políticos, los usuarios o consumidores sí pueden inmediatamente penalizar o promover una marca. El nuevo contexto que está creando el social media, desde un punto de vista económico, nos permitiría, como se ve, encontrar alguna relación entre empresa y democracia en lo que se refiere al refrendo que los consumidores o ciudadanos efectúan de las distintas opciones, bien en forma de marcas o de listas electorales.

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