Qué frustrante tiene que ser pensar que un community manager para una crisis, ya. Aquí no hay milagros

Parto de la base de que los community managers se consideran un poco, desde la perspectiva tradicional de la gestión de empresas, como ese puesto de trabajo que los acontecimientos me fuerzan a tener. A posteriori, la cuestión se complica si, de buenas a primeras, se genera una crisis y se pretende que el community manager de turno ( él solito, solito él en un rincón de la oficina) detenga 'esas hordas' que están aplastando mi marca en " el Twitter o el Facebook esos…", se oye vociferar al jefe. Eso me recuerda el chiste del asesor de imagen y el milagro de Moisés en el Mar Rojo.

La cosa tiene verdadero delito, pues en situaciones de urgencia, las medias tintas, las decisiones forzadas, pero no asumidas verdaderamente o las concesiones a la moda, finalizan con crujir de dientes. Me puedo imaginar ( es una absoluta suposición) ese responsable de BP que en medio de la crisis en el Golfo de México, declaró sin movérsele un pelo algo así, que su problema no estaba en Twitter (donde freían y siguen friendo la marca) sino en solventar el gravísimo problema medioambiental. En fin sí, hay que arreglar el desaguisado, pero no dejes descuidada la batalla de la imagen en el social media. Llama la atención en ese sentido también la situación de AT&T, la operadora norteamericana de telecomunicaciones que se vio envuelta en una polémica al publicar más de 120.000 mails de compradores de iPads. En esos momentos AT&T multiplica de forma muy ostensible las referencias en las plataforma de social media su cifra de 10.000 menciones diarias.

Lo primero que hay que rechazar con claridad es el 'cortoplacismo', esto es, la miope perspectiva de que el enorme frente de los social media se solventa con la elección de un community manager que no está realmente investido de autoridad (pues es más bien una prueba) o si lo está no tiene medios suficientes. Lo segundo es la obligación de los directivos de entender lo que está significanco el emergente mundo de la web social y su influencia en todos los órdenes. Y por último, la necesaria orientación hacia un cambio de la propia empresa dada, justamente, esa creciente influencia de estas nuevas herramientas de comunicación.

Conclusión, no le pidamos imposibles al community manager. Seamos lógicos y apliquemos el sentido común: los milagros son en otro negociado.

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: