Lo que tecnología y mercado avanzan en social business, empleados y directivos lo frenan

Lo que comprime un titular como el de este post, no define completamente lo que es el hecho en sí. Está claro. Por eso, dado que las matizaciones son muy complicadas, el titular puede que lleve a una suerte de engaño, pero para eso está la lectura del post, para aclarar el tema en cuestión. Así que empecemos. Lo primero que tengo que decir es que existen cuatro niveles a la hora de analizar el social business, que son:

  1. una tecnología o herramientas determinadas, esto es el social media o medios participativos.
  2. un mercado concreto dentro de una sociedad.
  3. los empleados de una determinada empresa.
  4. los directivos de esa empresa.

El marco en el que nos encuadraríamos para hablar del tema sería una empresa tradicional, digámoslo así, que no está en un sector muy adaptado a los cambios tecnológicos relativos a internet. Pues bien, en ese marco descrito ocurren estas cuatro cosas en el caso de que se planteara algún tipo de evolución hacia el social business:

  1. en la evolución tecnológica, centrada en el mundo de internet, hemos detectado en los últimos 15 años a esta parte uno de los cambios más importantes gracias al  social media, o medios participativos, es decir los blogs, redes sociales, wikis… Este cambio brutal en la manera en la que las personas se involucran en todos los ámbitos de la vida en general, y en el de la empresa en particular, nos está llevando por una secuencia de modificaciones que nos instalan en una etapa muy destacada relativa a los agentes y sus protagonismos en la era digital. Sobre este aspecto poco hay que decir. Las herramientas que se inventan, especial y mayoritariamente en el corredor de la costa oeste de los EEUU, tienen determinadas funciones que, una vez implementadas cambian muchos aspectos de nuestro trabajo. Así pues, las herramientas son lo primero, el primer motor del cambio.
  2. en segundo lugar están las personas, en esta sociedad en la que vivimos, que acogen en buena medida todos los cambios. Así, nos encontramos primero a los early adopters y luego al gran, gran público, De ahí que los 500 millones de usuarios de Facebook o los casi 200 de Twitter, dan una medida de la penetración de las herramientas sociales en todos los órdenes de la vida y del mercado. Por lo tanto son las personas las que dan el segundo e importante paso según el cual se acelera el proceso que hace que las cosas cambien de forma ostensible. Para las empresas es fundamental fijarse en los nuevos hábitos de sus clientes puesto que es la única manera de servirlos mejor.
  3. los empleados ( visto ya digo en el ámbito de una empresa tradicional, no tecnológica) suponen el primer freno a la expansión del social media, aunque sobre esto obviamente hay sus peros. No todos los empleados se oponen al cambio, aunque oponerse al cambio ( de lo que sea) suele ser muy habitual en las organizaciones puesto que las personas somos animales de costumbres. En ese sentido, lo habitual es que haya un grupo de personas que suelen estar abiertos a ampliar los horizontes, pero son minoría, mientras que la gran mayoría prefiere hacer las cosas "como siempre las hemos hecho".
  4. por último, los directivos- aunque por otros razonamientos- también pisan el freno. Igualmente depende de perfiles, pero suele ser lo más común el que se opongan a modificar determinadas cosas. Para ellos el social business es casi una contradicción en términos y les cuesta aceptar que "en esta nueva moda" se hable de la pérdida de control… Los directivos, como los de hombres de negocio, son conscientes no obstante, de que los cambios de gran envergadura tienen serias consecuencias negativas para aquellas organizaciones que no sean capaces de adaptarse a los nuevos tiempos.

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