Los directivos necesitan ver la cara seria del social media y relativizar la frívola

Nadando entre la incredulidad y la desconfianza, así como abrazados a su analfabetismo digital como falso salvavidas, muchos directivos se ven cada día que pasa más y más forzados a contemplar el fenómeno del social media. Su hijo se lo cuenta, quizás su sobrino, o ambos, pero les oye hablar de esa cuenta de Tuenti en la que cuelgan las fotos de su juergas, o donde aparecen confesiones inconfesables. Y lo que oyen o ven no les convence. Incluso les asusta "Esto es cosa de chavales". Sin embargo, no dejan de tener en cuenta esa charla a la que fueron un día en no sé qué escuela de negocio en la que le daban otra perspectiva del social media. Esta nueva visión de la jugada les deja un poco aturdidos y llenos de dudas.

Si pudiéramos reducir a la mínima expresión lo que digo en el párrafo anterior, se trata de una doble visión del social media: la frívola y la seria, y los directivos necesitan ver la seria. La frívola – también estoy convencido- es la que quizás los ha puesto en el camino. Ya se sabe que la vida es imparable e inabarcable, de tal manera que el directivo más joven que se divorció también ha dado el paso para abrirse su página en Facebook donde 'conoce a gente'. Sin embargo, business is business y una cosa es que mi hijo esté entusiasmado con el Tuenti o que Rogelio, el director de Marketing que se divorció meses atrás, esté ahora de aquí para allá con sus fans en el Facebook, y otra muy diferente es ver cómo usamos esto en la empresa.

Realmente la parte hard del trabajo de convencer a los responsables de las compañías se encuentra en la 'visión seria' de la que estamos hablando. Ese es el gran reto. De forma singular, resulta complicado hacer que abandonen la frívola para zambullirse en la óptica más profesional. En ese punto hay que efectuar un ejercicio de guía en el que se les ha de demostrar cuestiones como:

  • los ahorros de costes que aportan las nuevas herramientas de comunicación.
  • la necesidad de conocer el social media, por la vía de la práctica, ya que en la sociedad en general es un fenómeno creciente, como en su mercado y/o clientes.
  • la  capacidad del social media como vehículo de innovación para mejoras de producto, sistemas, conocimiento del mercado…
  • la capacidad también para la detección de talento y conocimiento tanto a nivel interno como externo.
  • la posibilidad de efectuar mediciones de las interacciones con su mercado en estas plataformas participativas.
  • las oportunidades de negocio.
  • la oportunidad de instalarse en una dinámica que evoluciona intensa y extensivamente y en la que, a futuro, se irán dilucidando más y más aspectos del negocio…

Con estos y otros apartados dentro de ese análisis serio, podríamos ir entrando en la mentalidad del directivo o responsable de empresa. Todo esto en un ejercicio en el que continuamente hay que ir relacionando cómo eran las cosas hasta ahora y como, respetando la situación de la que venimos, ir introduciendo cambios, porque no hay nada estático en los negocios, como bien saben los dirigentes empresariales y porque, además, los cambios son cada vez más rápidos y, o te mueves en la dirección adecuada, o te mueven.

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