Qué cosa peor hay que un directivo vea en Facebook o similares una tontería de jóvenes

Directordemarketing

Puede haber muchas más cosas peores. Desafortunadamente las hay. Es obvio, lo reconozco, pero de verdad que a estas alturas de la película, que haya directivos que vean en la web social nada más que 'tonterías de jóvenes', es para echarse a llorar. Fíjate que he tenido la suerte de no oírlo de boca de ninguno de ellos, pero nada más que me ha bastado ver alguna cara y cómo esbozaba alguno de ellos una pequeña sonrisa irónica para luego decir, "vayamos a lo que realmente importa".

Y cuidado que hablo de directivos como podría citar a cualquier estamento profesional: profesores, juristas, mecánicos, médicos… Da igual. Lo que ocurre es que muchos directivos tienen en sus manos las responsabilidades de darles un vuelco verdadero a la necesaria transición de las empresas a la Empresa 2.0 o de involucrarse en el Social Business. Más que otros. Y de verdad que los nombres o las etiquetas son lo de menos, lo que realmente importa es el sentido profundo de lo que significa este cambio. Lo narra con frescura y rotundidad Eva Represa en el blog de Territorio Creativo cuando afirmamos (permíteme el plural) una vez más, igualmente necesaria, aquello de 'Estamos viviendo una revolución'.

La verdad es que a estas alturas de mi vida, y a fuer de ser un observador permanente de la realidad, puedo afirmar por pura experiencia que nunca se sabe cual es la fórmula del éxito. Incluso asumiría que aquellos que ven en la web social un juego de jóvenes un tanto descerebrados por el cóctel de hormonas primaverales, pudieran tener muchas claves que le permitieran lograr grandes resultados. Es como aquél empresario al que le reconoces pocas horas de aulas y un olfato terrible para saber donde esta el dinero… Esto es así. Sin embargo, existe algo que nadie puede obviar: que cuando los cambios son muy grandes (me interesa esta perspectiva en Miguel del Fresno) y el de la web social lo es, resulta absolutamente imposible pensar en alternativas que se sitúen fuera (¿quién se niega a usar el coche para el transporte y prefiere seguir con la mula?). Adaptarse o morir.

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