La innovación es insuficiente, las empresas tienen que apostar por la ‘disrupción’ en la era de la web social

El mundo es muy diferente a lo que teníamos solo hace diez años (dos lustros). El advenimiento de la ahora denominada como web social (blogs primero, luego nuevas plataformas como las redes sociales el microblogging, etc) nos ha colocado en un entorno realmente distinto. Todo coincide (¡que curiosidad!) con la entrada en el siglo XXI. Actualmente algo más de la mitad de la población mundial es menor de 30 años, lo que nos puede dar una idea de la gran fuerza que la gente joven puede imprimir en este entorno hiperconectado que está derribando muchas barreras a través del gran incremento del flujo y el intercambio de la información.

En estos momentos tan solo estamos  vislumbrando la intensidad de los cambios. Me ha resultado realmente inspirador en este post de lunes que estás leyendo  lo último de Dion Hinchcliffe, recientemente fichado por Dachis Group, una de las empresas actuales de investigación y difusión de esta nueva era. La clave para mi, por resumir, es lo que afirmo en el titulo de mi artículo: la innovación es insuficiente, las empresas tienen que apostar por la 'disrupción' en la era de la web social. Probablemente lo mejor, cuando lo peor sería enredarse en las palabras y no ir al meollo de la cuestión, es que las compañías rompieran determinados clichés y estimularan la apertura hacia nuevos retos. Por eso, estaría bien, acabar con el ciclo de la innovación y abrir el de la disrupción, palabra no castellana (de momento) que encanta a Enrique Dans. La innovación se ha institucionalizado y cualquier cosa es innovadora, pero probablemente el sentido original del vocablo se ha perdido.

Sea como fuere nos encontramos en el mundo de la web social y de su influencia creciente en las empresas. En el proceso de cambio que estamos viviendo, Hinchliffe desarrolla diferentes características en su citado post, que yo tan solo voy a citar:

  • efectivamente estamos en un mundo hiperconectado en el que el coste de presencia en la gran red de comunicación es relativamente bajo.
  • como consecuencia de la presencia de más y más gente, los flujos de información e intercambio crecen y crecen.
  • la nueva dinamización social nos lleva hasta el concepto de negocio social (social business) marcado sobre todo por la exigencia de transparencia que plantean las personas que adquieren más protagonismo en el hecho económico.
  • las empresas tendrán mayor o menor éxito en función de las comunidades que las soporten, tanto interna como externamente…

Después de ver todo esto, queda claro que el ejercicio no es que las empresas tan solo se abran su cuenta en Twitter o su perfil en Facebook o inauguren su blog, que sin duda alguna representaría un avance importantísimo dadas las circunstancias, lo que realmente importa es iniciar una etapa de cambio. Ese cambio nos lleva a presentar un nuevo tipo de empresa disruptiva, aquella que sepa darle la vuelta al calcetín y romper moldes antes que refugiarse en una innovación que no es más que una invitación a no moverse del mismo sitio aparentando modernidad. Pura fachada.

2 Comments
  • Amalio A. Rey
    abril 19, 2010

    Benito:Es un apunte interesante. Creo que hay espacio para los dos. Tambien me gustaria reivindicar en estos tiempos la importancia de la “innovación” más despreciada de todas, la menos glomourosa, la “innovación incremental”, que sería lo contrario de la “disrupción”. Al ser la mas rompedora, por definición siempre la practicará la minoría, sin embargo tenemos muchisimas oportunidades en “mejorar lo que hacen otros”, sin inventar nada que sea realmente nuevo. De hecho, cada vez tiendo más a ponderar el peso de la implementación, de la ejecución, del “cómo” se hacen las cosas, más que del “qué” se hace o se propone hacer. Una idea que no es discontinua puede terminar siendo un exito enorme si se implementa mucho mejor. Lo que tú propones sí que es fundamental si quieres converger con los líderes, porque nunca alcanzaras a un líder haciendo lo mismo que hace él. ¡¡saludos!!

  • Benito Castro
    abril 20, 2010

    Gracias Amalio.Desde luego (al 1.000% de acuerdo) que lo + importante es la demostración real de lo que has planeado por la vía de los hechos. Hacer es mucho más importante que planear, pero claro hacer por hacer sin planes tampoco es. Me reitero en que las palabras me importan hasta cierto punto. Si para mejorar hay que seguir diciendo sí a la innovación, no me importa. Recuerdo, de no hace mucho, un debate entre ambos en este mismo sitio sobre si plataforma de comunicación o plataforma de conversación. La cuestión es si lo que sea funciona, el nombre es secundario.

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