La empresa no puede aferrarse a que el e-mail es la última aportación de internet

Si pudiéramos preparar una encuesta de las grandes sobre los métodos de comunicación que utilizan las compañías con una representación lo más amplia y variada posible de la geografía empresarial de, por ejemplo, España, estoy pleanemente convencido que un porcentaje muy elevado de los participantes dirían que el e-mail es fundamental para ellos. Lo más importante, incluso por encima del teléfono fijo, dado que por teléfono fijo no se pueden poner archivos adjuntos de interés ( una hoja de cálculo, un informe, un vídeo…).

 

Pero si esto es así y no tengo desgraciadamente ningún indicio mejor (¡nos encantan los blogs o Twitter!) o peor (aquí tenemos un ordenador pero se estropeó el año pasado y total…). Si esto es así, digo, realmente el panorama es duro. Cabría preguntar entonces a la gente de las empresas si entienden que el e-mail es la última herramienta de comunicación inventada y si no les parecería bien abrirse a nuevos caminos.

 

Muchas veces se me pasa por la cabeza si la euforia con la que particularmente vivo el fenómeno de la web social, la empresa 2.0, etc, está motivada más por la pasión que por la razón y, afortunadamente, planteamientos como el que hago en este post de hoy me llevan a pensar que el mundo se mueve y que la empresa tradicional no puede instalarse en el e-mail y no moverse de ahí. Por ejemplo. Me gustaría ahora en este punto anotar tres líneas y planteamientos que me parecen bastante interesantes y lógicos, cuando menos, para que las empresas indaguen:

 

  • En el blog del IESE, Face IT ( escrito en inglés) descubro una perspectiva sencilla, según la cual las relaciones con los clientes (CRM) deberían extenderse hasta tener en cuenta los medios sociales. Y pone como ejemplo la inadecuada gestión que hizo recientemente Nestlé en Facebook respecto a las críticas que sobre la marca vertieron por la desaparición de orangutanes en la selva de Indonesia donde opera la multinacional de alimentación.
  • He comentado en varias ocasiones la importancia del microblogging como plataforma para instalar, digámoslo así, la estructura sobre la que gira la comunicación en las empresas, tanto hacia el interior como hacia el exterior. Y en esa línea destaco las aportaciones que puede realizar una iniciativa española como YouAre ( con la que colaboro), a pesar de que esté lanzada de momento sólo en inglés.
  • Andrew McAfee, difusor, entre otras a través de la Universidad de Harvard, de lo que supone el fenómeno de la Empresa 2.0 (término que el acuñó en 2006) plantea en este post una idea básica que me parece de lo más evidente: las empresas tienen que garantizar las comunicaciones en tiempo real entre sus trabajadores  con actualización de datos permanente para que puedan ser usados en los procesos productivos.

Bueno, como estas tres referencias que señalo en este post existen miles y miles… La cuestión es que resulta lamentable que la empresa, en líneas generales, se haya quedado en la foto fija del e-mail. Por supuesto, estoy convencido de que esto es un camino que estamos divisando en el que algunos han avanzado más y otros menos, pero que al fin y al cabo todos deberemos coger.

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