La confianza un valor en alza frente al dinero en la era de la web social

Confianza

Probablemente venimos de un tiempo en el que el dinero puede que lo comprara todo, a otro en el que la confianza se está convirtiendo en un parámetro de vital importancia para la construcción, desarrollo y buen término del éxito de las personas, los profesionales y los negocios. El hecho tan solo de entrar a valorar esta idea ya de por sí me parece absolutamente revolucionario, pero de otra parte no me sorprende puesto que la esencia de la web participativa a través del protagonismo de las personas no hace más que reproducir a gran escala lo que ocurre a cada momento en las relaciones humanas y su entorno real, en las que tener o carecer de confianza es vital.

 

Lo que han hecho los social media no es más que poner un altavoz imponente a las opiniones, sensibilidades, reacciones e informaciones que las personas generamos de manera natural como seres que, continuamente, valoramos todos y cada uno de los acontecimientos o pensamientos en los que estamos inmersos en cada segundo. El ser humano es un ente que de forma permanente emite y procesa mensajes que pueden ser de múltiples procedencias. Con las nuevas herramientas de comunicación hemos encontrado los canales adecuados para dejar constancia de nuestras opiniones e informaciones, pasando de poco menos que autoconsumir muchos de nuestros propios pensamientos pues apenas puedes trasladarlos más que a un número muy limitado de personas, a difundirlos a una cantidad realmente importante de iguales con el añadido de que lo que escribes queda grabado prácticamente ad aeternum en la red.

 

Todos, con el paso de los días y con nuestras acciones y posicionamientos, vamos generando a los ojos de los demás un nivel de confianza mayor o menor. De igual modo pasa con las marcas. Ahora con los social media lo que ocurre es que ese proceso se comprime en una porción de tiempo mucho más pequeña. Quizás más que nunca, contar con la confianza de los demás mejora tu reputación lo que implica tener una mejor percepción de la imagen, algo que facilita notablemente la consecución de unos determinados objetivos personales, sociales o de negocio.

 

La reflexión que efectuo hasta este momento me permite plantear además una serie de preguntas: ¿vale más la confianza que el dinero, puede el dinero comprar la confianza, tienen los negocios, al igual que las personas, que funcionar con más o menos fortuna según el apoyo que aporta la confianza de los demás…? Craig Newman ( de Craiglist) informa en su blog de una perspectiva realmente impactante sobre este asunto, pues se plantea y plantea en qué medida ( y nunca mejor dicho) podemos contabilizar la confianza para que, de ser algo subjetivo, pase a ser algo más objetivable. El tema es muy peliagudo. En su post indica, entre otras cosas, como el simple hecho de que tus ideas, trayectoria o relaciones queden plasmadas en los diferentes canales del social media, ya te otorgan un valor de confianza, o quizás no…

 

Avanza más aún cuando sugiere, como en algún proyecto existente, la posibilidad de crear una especie de ‘bancos de confianza’ en los que la gente podrá gestionarla casi como un activo monetario. Demasiado quizás. Añade Craig otro proyecto, aún en fase beta llamado Unvarnished (sin varniz, tal cual…) un sitio en el que se estimula el anonimato a la hora de juzgar a las personas, pues ése es el objetivo de esta web. Esto es, como un LinkedIn a lo bestia en el que los que se exponen pueden salir escaldados o encumbrados.

 

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