La autenticidad, mejor valor de la Empresa 2.0

Identidad

Lo auténtico vende bien y convence. No hay duda al respecto. Lo difícil, no vamos a negarlo, es conseguir ser auténtico. La vida es una carrera larga si no hay problemas que la trunquen, y la autenticidad se fragua en ese plazo lejano. Es como el guiso que se hace a fuego lento, sabe mejor, pero suele poner a prueba nuestra paciencia y falta de tiempo. Y justamente la velocidad y el caos, del que más abajo me referiré, se entremezclan en este apasionante contexto de la web social.

 

La velocidad y el hecho de que los medios participativos sean un escaparate en el que progresivamente todas las marcas se van a ir exponiendo de forma voluntaria o involuntaria, nos pone necesariamente en el camino de la autenticidad a la hora de evolucionar como Empresa 2.0. Lo explica de manera muy atractiva Don Bullmer en Social Media Today, poniendo como ejemplo de partida la credibilidad de Oprah Wrinfey. Así es, credibilidad es sinónimo de autenticidad.

 

La involucración de los medios participativos en el día a día de las compañías nos coloca en un ejercicio de examen contínuo. Se dan casos realmente impactantes como  el trabajador de la prestigiosa agencia de noticias Reuters que aprovecha el blog de la empresa para criticarla. A estos efectos existen diferentes sensibilidades, pero la ortodoxia y el sentido común nos llevan a la oportunidad de fijar unas normas de uso del social media a través de las que se ponen una serie de límites, lo cual no quiere decir que no haya espacios o tiempos para determinados niveles de crítica.

 

Decía que la autenticidad y la credibilidad son sinónimos. Como argumento encadenado, la transparencia, si la traemos aquí, es el camino. Transparencia no es nudismo, ni tampoco incontinencia verbal ( lo tengo que decir todo), es el marco de expresión de la lógica de una organización participativa, propia de la Empresa 2.0. Shel Holtz señala en esta línea de pensamientos que las compañías tienen que ligar los objetivos con el entorno de la colaboración que suscitan blogs, redes sociales, microblogging, etc, etc, lo que desde su punto de vista, y de manera muy gráfica, nos evita confundir caos con estrategia.

 

En ocasiones, la sola trayectoria de autenticidad nos redimirá de problemas, pues la autenticidad significa también prestigio. Las personas solemos entender determinadas cosas si existe un aval. Puedo perdonarte en este desliz si de forma patente he constatado siempre que tu camino ha sido el de hacer las cosas bien. Aceptaré que tu marca se vea tocada por unas críticas, o que caiga en una determinada coyuntura, siempre que haya tenido la sensación de que en todas las demás ocasiones has cumplido y has gozado de mi aprobación.

 

Confiar es la inspiración  en el camino de la autenticidad. En los contextos de la participación, es necesario fijar normas de juego como apuntaba antes, pero también es necesario confiar en que las personas darán de manera proporcional a sus capacidades y se vincularán más o menos según éstas. Comprendámoslo, la Empresa 2.0 necesita ser auténtica para funcionar bien. Es su garantía para proceder adecuadamente en esta era de conocimiento compartido.

 

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