La tarea de la Comunicación en la Empresa 2.0 (1ª parte)

Si entendemos la Empresa 2.0 como aquella que asume y utiliza la filosofía y los nuevos canales y herramientas participativas de internet (social media o medios participativos) debemos ver con claridad que este modelo de gestión empresarial que irrumpe en la actualidad se basa en cierta medida en la Comunicación (Comunicación Corporativa en formato clásico o Comunicación 2.0 en su adaptación a este escenario), entendida ésta como la disciplina que se ha acercado históricamente a analizar y, quizás escasamente, a gestionar los ámbitos comunicativos estructurales existentes (interno y externo).

El fenómeno de la Empresa 2.0 viene de afuera adentro, y luego otra vez afuera. Es una constante bastante evidente en cualquier empresa estar siempre atenta a la evolución de sus clientes, el mercado y la sociedad. Desde hace aproximadamente 10 o 12 años a esta parte, la aparición de los blogs y otros canales de comunicación por internet, inaugura la etapa de la participación en la red. La clave se encuentra en la implicación de las personas en la elaboración de contenidos y en el intercambio de los mismos (información, opiniones, etc) en un marco que se ha dado en conocer como la era de la conversación. Por primera vez en la historia, la capacidad de comunicar a través de unos medios, otorga a las personas un poder insólito hasta la fecha, lo que sin duda de ningún tipo nos pone en un estadio de cosas que progresivamente, y sin vacilaciones, está afectando a todos los órdenes de la vida ( empresas, sectores, innovación, creación, producción, mercado, instituciones, administración, política, educación…). El mundo ha cambiado y, al igual que en otras etapas históricas fueron la nobleza feudal o la burguesía industrial las referencias que marcaban la vida, ahora serán las personas de a pie las que influyan de forma determinante en un proceso largo, del que sólo estamos ahora intuyendo los primeros pasos.

De forma más concreta en lo que se ciñe al ámbito de las empresas, podríamos decir que actualmente los mercados comprueban de forma considerable la existencia de un flujo descomunal de opiniones de personas que se posicionan e influyen también en que otros iguales lo hagan respecto a productos, marcas y empresas en sí mismas. Lo trascendental no es solamente que se intercambien estas opiniones y se fijen posicionamientos a través de distintos medios ( redes sociales, blogs que se concretan en marcas de plataformas cada vez más famosas a niveles populares como Facebook, Tuenti o Twitter…) sino que queda constancia de éstas para siempre, de ahí la trascendencia de los motores de búsqueda.

Las empresas han estado siempre pendientes de la evolución de sus clientes, competidores y mercado para tomar decisiones que influyan en la marcha de sus negocios. A partir de ahora, lo más relevante de estos tres ejes (con diferencia) van a ser los primeros, es decir,  los clientes. Pero más bien deberíamos hablar de las personas visto desde una óptica mucho más global en la que entran también los competidores y el mismo mercado, pues todo adquiere una vertiente eminentemente social. Y es que no podemos dejar de ver algo bastante obvio: detrás de todo lo que ocurre en este mundo, mientras que no se demuestre lo contrario, están las personas y la naturaleza, algo que no objeta la idea de la espiritualidad, si bien es un asunto que nos situaría en otro contexto.

Acciones como la compra, la contratación de servicios, la reputación, la imagen de marca, etc se dilucidan a través de los nuevos canales de comunicación en los que la gente se expresa, comparte y conversa. Las empresas inteligentes que se quieran adaptar a este estadio de la evolución empezarán a quitarle prioridad a los grandes medios de comunicación tradicionales como constructores de los discursos que forjan el devenir del mundo, para empezar a enfocar su atención en los verdaderos protagonistas de sus negocios: las personas que tienen ya sus propios vehículos de expresión directa sin intermediarios.

Este fenómeno reciente como digo ( hablamos de una docena escasa de años) ha empezado de puertas afuera de la empresa: a través de la acción de las personas que utilizan unos medios que los hacen verdaderos protagonistas. La Comunicación es una especialidad fundamental para entender el hecho medular de una nueva gestión, la de la Empresa 2.0, que es aquella empresa evolucionada que se fija en lo que ocurre en la sociedad y en el mercado para imprimir cambios de puertas adentro. Efectivamente, si las organizaciones se tienen que fijar en lo que hacen aquellos para los que trabajan y tomar decisiones, lo más trascendental hoy en día es comprender qué pasa en la red para implicarse mucho más en ella, y posteriormente reproducir en su funcionamiento interno lo que ya se vive afuera. El objetivo es dar una mejor respuesta a lo que la sociedad demanda. En esta ocasión, como más determinación que nunca, el mercado de las personas le toma la delantera a la empresa, igual que los niños de hoy hacen lo propio con los padres en todo lo que tiene que ver con la Informática e Internet. Cambia el orden establecido desde mucho tiempo atrás.

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