Mi tienda del barrio tiene Twitter. Una ficción posible

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Tienda

Conozco la Tienda de Mari desde que me mudé al barrio va ya para 15 años. Mari ya no es lo que era. El paso de los años, como a todos, la ha hecho menos activa, aunque siempre 'la que tuvo retuvo'. Su pequeña tienda está siempre ahí, para cuando te falta ese algo que se te olvidó en 'la gran compra de la semana' en el Mercadona. Tiene además algunas otras cosas de pueblo, que ya quisieran los de la capital: su pan, sus huevos, sus quesos…

Pero tras toda mamá tendera se esconde ese niño hijo de tendera con aficiones en internet. Y sí, Juan abrió su cuenta de la tienda en Twitter. ¡Habrase visto cosa rara! Pero Juan, recién licenciado en Empresariales, hace por afición algo que quizás tenga sentido más adelante. No a mucho tardar.

La Tienda de Mari tiene su perfil en Twitter y, para los más allegados ( los que viven en el barrio o los que lo abandonaron y gustan de pasarse por él de vez en cuando) es una grata noticia ver que Mari sigue ahí. De esa manera, se enteran de cuando llegan los dulces de Navidad del pueblo, los boniatos al horno, los huevos de yema doble, el mosto especial, el aceite refinado a la antigua…

La Tienda de Mari ha extendido sus conexiones. Porque los que entran en Twitter y la siguen, no son sus clientes de siempre, si no los hijos de estos. Los que son como su Juan.  Y como este mundo es como es: los hijos dicen a sus madres lo que ven en las actualizaciones de la Tienda de Mari en Twitter y luego prueban esos ricos pastelitos de Navidad comprados allí, en esa tienda limpia, sin concesiones a la mercadotecnia que convence por la vía de los sentidos.

Diez años después. Mari ya se ha retirado. Su Tienda es ya de su hijo, aquél que creó el usuario 'La Tienda de Mari', todavía activo por esos mundos de internet. El establecimiento sigue tarsladando esa imagen de auténtico, pero chico qué modernizado todo… La tienda admite pago a través de móvil vía geolocalización; ni que decir tiene que la gente entra en la web y sabe de todas las delicattesen de pueblo y de otros países que pueden adquirir a través de internet…

La cosa es que los clientes crecieron, porque Twitter llega a todo el mundo, y el barrio se quedó pequeño. Por eso hubo que abrir en otro sitio, para exportar el buen hacer de la marca 'Tienda de Mari', pues al fin y al cabo, los nuevos medios de comunicación, sólo vinieron a hacer justicia a esa tienda de barrio que siempre vendió lo mejor, lo más auténtico, con una sonrisa en la boca y con una satisfacción a prueba de devoluciones cero. Y claro eso gusta aquí, y allá. Y al más pintao, a ese también.

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