Web 2.0 y selección natural, cuatro sencillos pasos para comprender el éxito de la participación

Hoy en día la participación puede comtemplarse como una propuesta de mucha fuerza que supone un cambio de paradigma muy serio entre el modelo de control piramidal de las organizaciones, por un lado,  y por otro el modelo abierto a inteligencia colectiva, todavía pendiente de una expansión suficiente. Sea como fuere, las evoluciones implican procesos caóticos que son aquellos en los que empiezan a convivir el paradigma que empieza a caer con el que lo puede sustituir.

El hecho incontrovertible es que la red lleva consigo una dinámica de participación y que, por lo tanto, progresivamente eso se irá imponiendo como es más que evidente. La incógnita es la manera en la que se desarrollará esta nueva etapa puesto que, como condición sine qua non, progresivamente habrá que ir dejando atrás el estructura y el funcionamiento puramente piramidal. Y por eso, entiendo, es bueno despejar miedos que a las personas suelen atenazar cuando estamos en un proceso de cambio.

La participación funciona como la selección natural, especialmente de las ideas. El proceso de generación de conceptos, propuestas, iniciativas, etc arranca primero con una gran explosición y luego, poco a poco, o más rapidamente, se asientan las cosas. Pero veamos los cuatro pasos necesarios:

  1. involucración: la involucración es el paso fundamental, sin ella aunque existieran muchas herramientas que faciliten la participación, ésta no se daría. Así es la paradoja que podríamos encontrarnos en alguna empresa con redes, blogs, wikis y lo que haga falta, pero con una gente muy poco motivada.
  2. meritocracia: si la involucración se produce progresivamente, que es lo normal, y se genera un clima favorable al intercambio de ideas y mensajes, es entonces cuando triunfan las propuestas que la gente apoya, acción en la que se suele ser bastante objetivo en el mundo en red. Es muy difícil que nadie salga adelante por el favor de nadie si realmente no goza del apoyo de la mayoría. Es una mera cuestión del poder evidente del 'más enlazado'.
  3. influencia: las ideas que sobresalen entre la multitud ( bueno más o menos multitud según los casos y los escenarios) han sufrido un proceso, efectivamente, de 'selección natural'. En los entornos productivos son aquellas aportaciones, por ejemplo de software libre, que logran superar vacios o dar mejor respuesta a las aspiraciones de los usuarios.
  4. resultados: el paso último no puede ser otro, más que lo concreto. Así, si nos situamos en una empresa, lo que vale es lo que se contabiliza. Y en ese momento quedan muy atras las personas que no se involucraron o, posteriormente, las que aportaron ideas que no influyeron a nadie. En el momento último habrán sido las aportaciones mejores, y las personas más preparadas en una determinada coyuntura, aquellas que consigan permanecer.

Este esquema que he querido relacionar con los miedos que surgen en las estructuras muy controladas, pienso, es lo que finalmente debe relativizar la locura que supone abrir una organización a la participación. La cosa es evidente. Es como en la vida misma: en las tertulias de los bares muchos vociferan; luego son menos los que lo demuestran y reciben apoyos, porque son influyentes y sus ideas merecen la pena. Al final no queda casi ninguno que demuestre con resultados concretos que, efectivamente, sus ideas fueron las más aconsejables.

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: