¿Acabarán los social media con los organigramas piramidales? No me parece así del todo

Shel Holtz introduce un tema interesante en su post último. ¿Tienen los social media la capacidad de cargarse las estructuras verticales? A mi no me lo parece, aunque sí los puede modificar en cierta medida. Es mi punto de vista.

 

Los social media o medios participativos, al fin y al cabo, provocan un claro incremento de la circulación de los datos, genera más conocimiento y plantean opciones de crear una inteligencia colectiva. Pero claro, de ahi a que acabe con la estructura de la empresa, cambiándola de un formato piramidal a otro completamente plano y horizontal va un trecho.

 

En este sentido, no comparto el planteamiento de Juan Freire en un post de hace casi un año titulado ‘Empresas de código abierto’, en el que afirmaba: “No se necesita jerarquía para gobernar una organización pero si liderazgo y reglas de juego claras”, como detalle de algunas de las características de lo que representa el modelo de empresa 2.0 supuestamente en ciernes.

 

Si contemplamos las estructuras de poder de las empresas y las conectamos con la idea de funcionamiento de los social media, tendríamos por un lado organizaciones que ubican el poder en pocas manos, lo que provoca al mismo tiempo la concentración de la información. Mientras que, por otra parte, los medios participativos incrementan sobremanera la circulación de los mensajes.

 

Es justamente, como se puede comprobar, en la circulación de la información donde está ‘la madre del cordero’. El esquema es bien sencillo: concentración de poder significa concentración de información y ese esquema va en contra de la función de los social media. ¿Pero quiere eso decir que, como consecuencia, los organigramas vayan a saltar por los aires? No lo creo.

 

Realmente, de lo único que se trata es de desacralizar la idea de que la información, toda, o cualquiera, es fundamental y básica y mejor que esté concentrada en pocas manos dentro de un entorno opaco.  Probablemente, la idea de que la ‘información es poder’ fuera lógica en aquellos momentos históricos en los que la información era un bien escaso, cosa que no ocurre ahora, más bien es todo lo contrario.

 

Así las cosas, si nos detenemos un poco, contar con más información y favorecer su movimiento a través del diálogo que propician unas herramientas, es una cosa y la organización de las empresas es otra. Entonces, ¿cómo encajan ambas cuestiones?, pues porque tienen que encajar, ya que lo que ha cambiado es la cantidad de información y la voluntad de favorecer su circulación. Al final las decisiones están ubicadas en determinadas estancias, si bien cualquiera en una organización toma decisiones, algunas de mayor calado que otras eso es cierto.

 

Conclusión: los social media no tienen vocación de poner patas arriba a las empresas, tienen como interés favorecer una mejor gestión de las mismas a través de la multiplicación del conocimiento que implicaría, usado adecuadamente, el que se favorezca la resolución de los problemas y la consecución de mejores resultados. Y eso puede convivir con una estructura de poder más o menos vertical, estructura que con los años se irá adaptando en función de los acontecimientos que nos depare el uso más intensivo de los medios participativos.

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