El dilema de la seguridad y la necesidad de la participación: el caso del Ejército de EEUU

Como si de cualquier gobierno democrático se tratara, el advenimiento de los medios participativos ha planteado desde el comienzo un conflicto de intereses en nuestro entorno empresarial mediático que no es pequeño, ni mucho menos. ¿De qué se trata, de tener plena libertad para opinar de lo que se quiera y cómo se quiera, aúnque se ponga en riesgo mi seguridad? Esa sería la pregunta que se haría cualquier responsable de la una organización llegado el momento de valorar la ‘supuesta eficacia’ de la participación a través de las nuevas herramientas de comunicación.

Últimos acontecimientos, por lo sonados, han reabierto la contradicción libertad de participación versus seguridad, centrada en este caso en un entorno altamente sensible como es, nada más y nada menos, que el ejercito de EEUU. La noticia que saltó en los medios tenía su impacto: ‘Los marines estadounidenses se quedan sin Twitter, Facebook y Myspace’; esto era el cuatro de agosto. Días después ( el 11 de agosto), la noticia del mismo periódico aportaba lo siguiente: ‘Los militares de EEUU usan las redes sociales de Internet, pese al riesgo de seguridad’.

Analizando las dos informaciones se ve claramente que la organización, en este caso el primer ejécito del mundo, adopta una decisión cual es prohibir el uso de los social media para, pocos días después, comprobar que es difícil ‘poner vallas al campo’. La cuestión es que, por poner un ejemplo, para las familias de los soldados norteamericanos resultaba muy cercano ver las fotos, vídeos y comentarios de sus familiares destinados en Afganistan o Irak en sus páginas de Facebook.

No quiero decir con esto que los dirigentes militares nortamericanos desistan de su empeño de controlar o erradicar ( no sé cuál es exactamente el grado de intensidad ) el uso de los social media entre los miembros de su tropa, dado que han saltado señales de alarma porque, al parecer, ha habido fugas de información delicada para la seguridad americana.

Recrear situaciones como éstas en las empresas, u otro tipo de organizaciones, es bastante fácil. Y en esto hay que ser realistas: ningún empresario va a introducir en plan ‘caballo salvaje’ el uso de los blogs y demás herramientas 2.0; lo normal es que aspire a generar un marco en el que se garantice la seguridad y un margen suficiente para que los profesionales aporten valor a través de la participación.

Como en casi todos los órdenes de la vida, las resultantes son frutos de equilibrios entre fuerzas que se dirigen hacia lugares opuestos. La gente de Comunicación quiere movilizar la participación, mientras que los informáticos recelan de aplicaciones que supongan cualquier posible falla de seguridad. Desde esta óptica, basada en el puro sentido común,  lo principal es que lo que resulta novedoso ( los social media) demuestren que tienen másrazones para la rentabilidad que para la inseguridad. Es decir, que su parte positiva ( aportación de valor a través de la participación) sea mucho más destacada que cualquier probabilidad de inseguridades. Y para eso existen mecanismos y tecnologías, así como decisiones estratégicas a adoptar, que nos permitiran satisfacer todas las sensibilidades e intereses. Es cuestión de trabajarlo.

 

 

 

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