El Periodismo nunca morirá. Su futuro sólo puede ser digital

Llevo ya muchos meses que, cada vez que cojo un periódico, más que pensar siento que tengo entre mis manos un objeto que ya es historia, cosa del pasado. El tacto del papel, lejos de rememorarme escenas de muchos meses y años en redacciones que vibran con las noticias, me dibuja ( valga el símil) un perfil de viejo trabajador en busca de su retiro dorado.

Pero no, no lo veas en clave de blanco o negro. No se trata de que el papel ya esté sentenciado a desaparecer completamente de la faz de la tierra y que su sustituto sea un kindle cualquiera que, por cierto todavía no he tenido el gusto de probarlo. La cuestión la trataba la defensora del lector de El País, Milagros Pérez Oliva, en un artículo aparecido el pasado domingo 26 de julio, que yo leía en su edición de papel. Tal colaboración, titulada ‘Las incertidumbres de la prensa escrita’, arrancaba así:

«El periódico de papel no está muerto, puede incluso tener aún larga vida, pero el futuro es sin duda digital.»

La defensora repasaba en su artículo circunstancias y hechos que se entremezclan en esta evolución o revolución digital, la más potente mediaticamente hablando de toda la historia de la humanidad, mucho más de la que supuso el advenimiento de la televisión, conocida también en España por ‘la caja tonta’. Entre otros, pone el ejemplo del The New York Times y de su tantas veces expresada crisis de modelo, extensible a la gran mayoría de los periódicos del mundo, incluido por supuesto el propio El País.

El problema es cada vez más acuciante, por la terrible razón de que los números negros se están transformando en números rojos, y por la terrible impotencia respecto al hecho de que la información en la era digital circula gratuitamente por doquier, » de manera que en la práctica – dice Milagros Pérez Oliva- el lector que va cada día al quiosco a comprar el diario está subvencionando a los lectores que acceden al diario digital de forma gratuita».

Las empresas de prensa tienen encima un grave problema que es realmente doble: por el cambio de formato y por la fórmula para monetizar su mercancia: la información. Pero en todo este embrollo hay algo claro, el Periodismo nunca morirá. Efectivamente, puede cambiar el lugar en el que publicar, aunque no el valor y la trascendencia de un buen trabajo periodístico. Techcrunch en un soberbio post de este jueves 30 de julio, señala que medios digitales de nueva hornada como el blog Político ( la auténtica revelación de la escena política norteamericana de los últimos dos años) o empresas ya tradicionales como American On Line (AOL) se pertrechan de magníficos periodistas para fortalecer o relanzar sus negocios, según los casos. AOL ha contratado  ni más ni menos que a 1.500 periodistas y Político tiene ya más corresponsales en la Casa Blanca que ningún otro medio.

El dibujo quedaría incompleto si no incluimos en él a los nuevos medios informativos, algo en lo que de hecho Twitter se está convirtiendo. Nos lo dejaba ver Jack Dorsey en una entrevista hace meses en la que tuve el honor de participar para el blog de Evento Blog España. Ahora Twitter, para no dejar lugar a dudas, acomete un rediseño justificado por una nueva frase para su portada:

«Comparte y descubre lo que está pasando justo ahora, en cualquier parte del mundo»

La propuesta de Twitter extiende la capacitación para informar a todo el mundo que quiera, pero no nos equivoquemos si con casos como éste alguien alberga la esperanza de que el Periodismo languidece, pensando que cualquiera puede ser periodista. Nada de eso. Probablemente sea más necesario ahora contar con verdaderos profesionales que sepan bien consultar fuentes, descartar los rumores frente a las noticias y que cuenten con la capacidad de comunicar lo esencial de los acontecimientos, independientemente del medio o formato que dispongan para hacerlo.

 

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