¿Crees que el poder no podrá controlar internet nunca?

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La función del poder se relaciona muy directamente con el control, extremo éste que conecta de forma meridiana con internet y de forma más intensa con su evolución actual. El sociólogo Manuel Castells dice lo siguiente en una entrevista publicada el domingo 6 de enero en el El País:

¿Cómo podemos controlar internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

El modelo antagónico de hoy en día es bien claro: el poder a través de sus instituciones quiere controlar internet, efectuando lo que en márgenes mayores o menores ha realizado históricamente con todos los medios de comunicación. En las democracias la situación es diferente, afortunadamente, ya que los textos constitucionales son garantes de márgenes suficientes para expresarse libremente a través de internet u otros medios. Otra cosa bien diferente son los regímenes dictatoriales tipo China o Cuba en los que, desde luego, internet está constreñido.

La web 2.0 nos dice ahora: ‘¡eh ciudadano/consumidor/cliente, tú tienes poder también!’ y claro eso, dado que es algo inédito completamente, genera cierta desazón para las organizaciones o instituciones que han sido hasta ahora los únicos detentadores/ostentadores del poder. Castells en la citada entrevista afirma también: “el poder tiene miedo a internet”, algo que resulta entendible puesto que lo que resulta desconocido siempre genera temor, e internet es desconocido ( o más bien no controlado ) dados sus márgenes casi infinitos.

El día a día nos aclara que internet es una realidad imparable que genera una dinámica absolutamente diferente a lo conocido hasta ahora, por lo que aplicar ‘viejas recetas’ a un escenario nuevo es una respuesta contraindicada. Finalmente, aquí estamos aprendiendo todos sobre la marcha, por lo que es lógico que el poder, en todas sus expresiones conocidas, intente poner límites como siempre ha ocurrido, mientras que los usuarios de la red, ahora dotados con la posibilidad de hacer oír su voz rompiendo todos los moldes habidos, no quieren que se desvanezca esa capacidad como un terrón de azúcar en el agua.

Bonita confrontación de intereses en este mundo global y altamente tecnologizado, al menos en el orbe occidental. ¿ Qué saldrá de este debate, ganará el poder que sabrá la forma de poner los límites o deberá éste adaptarse a una situación sin precedentes? ¿El hecho de que el poder no pudiera acaparar y controlar significa que el mundo entra en una especie de anarquía? ¿Sería posible que la libertad del usuario para decir u opinar pueda socavar determinadas estructuras, o por el contrario el incremento de la participación hará mucho más rico, sabio y eficiente el mundo en el que vivimos?

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