La clave es seleccionar bien la información no controlarla

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En esta vida de ajetreos, idas venidas, de saturación informativa, de consumo excesivo de información, de incremento notable de las herramientas que facilitan la comunicación, probablemente la clave (definitivamente) no esté ya en querer controlar la información y los procesos comunicativos a toda costa, si no en seleccionar estos.

Pretender en los entornos de las organizaciones que se controle la información, con el máximo interés posible, es un ejercicio que se hace cada vez más difícil que proveer esa información en unos niveles adecuados ( no hablamos del todo o la nada ) con la vista siempre puesta en facilitar el desarrollo de los trabajos y procesos productivos, a la par que se enriquecen.

Las herramientas que la ciencia nos está poniendo a nuestro alcance favorecen la comunicación, qué le vamos a hacer, es sencillamente así. Negarle esa capacidad a través del uso parcial de las mismas o, peor, de su utilización cicatera es ir contracorriente y negar la creatividad y el enriquecimiento de los resultados. En ese sentido, el peor perfil posible de profesional es el de ‘supuesto tecnólogo’ que usa las herramientas como internet para intentar seguir aplicando el mismo esquema que el salido de la Revolución Industrial, es decir organizaciones piramidales y con una sola vía de circulación de la información, de arriba a abajo.

Soy plenamente consciente, como decía unas líneas más arriba, que no se trata de jugar al ‘todo o nada’. Ello quiere decir que la cuestión no es intentar pasar ahora a un esquema en el que no se guarda un solo secreto. Eso es imposible. La idea es bien sencilla y apela a la lógica y el sentido común: pongamos a disposición de la gente información suficiente. No temamos porque puedan saber más de la cuenta, quizá el cliché interno del control nos juegue una mala pasada y perdamos mejoras indispensables que no surgirán si no damos las claves suficientes para hacer pensar y producir mejor.

Además, y por último y enlazando con el título de este post, la clave no está en esconder información, que ya digo alguna ( más, menos, depende ) tendrá que ser confidencial. No se trata de eso, la clave fundamental y crítica, nos pongamos como nos pongamos, estará en elegir aquella información determinante. Y eso necesita inteligencia: no pierdas el tiempo temeroso porque alguien pueda saber qué dice el documento del documento del auxiliar del secretario del gabinete ejecutivo del adjunto al consejero delegado.

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