Conflictos y conexiones entre el mundo real y el mundo virtual, o con los pies en el suelo y las manos en el teclado

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Uno de los links que incluye Constantin Basturea en su último post (toda un recopilación de blogs de PR y Comunicación de EEUU y también de fuera)plantea un asunto que ronda en mi cabeza desde hace tiempo: el mundo real y el virtual. La entrada está ubicada en el blog personal de Dan Greenfield, a la sazón videpresidente de Comunicación Corporativa de EarthLink.

Desde que vivo una doble vida (el blog y el resto) tengo a veces la sensación de transitar a través de un territorio mental cambiante: ahora mundo real, ahora virtual y viceversa… Se trata de una dinámica en la que se corre el peligro de mezclar escenarios, pero que, si se lleva con cierto rigor, es muy enriquecedora (de neuronas sobre todo).

Los mundos real y virtual (el que llega con Internet y otras tecnologías)tienen cada uno sus propias normas. Pensemos, por ejemplo, en un medio clásico y en un blog sin ir más lejos.

El ser humano pensante vive inmerso en un proceso de evolución, con los pies en el suelo y los dedos de las manos en el teclado de su ordenador. El mundo real tira de él con el peso de siglos de inercia. (Nuestro presente y nuestro pasado son nuestras garantías. Lo que más conocemos, aunque a veces lo que sabemos a través de los siglos es, tambien, un lastre que nos impide cambiar).

El mundo virtual aparece en escena con normas diferentes que exigen nuevos usos y maneras al mundo real. Además, el mundo real es consciente de que muchas de las propuestas del mundo virtual le ayudarán a mejorar, pero necesita pruebas.

Este camino exige un continuo ejercicio de adaptación a través de ‘prueba y error’. Estar con los pies en la tierra y las manos en el ordenador tiene dos riesgos: optar por pegarte más a lo que conoces de toda la vida, o, en el otro extremo, por ingresar en el mundo Matrix.

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