¿Mejor que piensen unos, o que piensen todos?

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Las nuevas tecnologías han generado un marco de entendimiento diferente en las empresas. Hasta antes de la aplicación de instrumentos como Internet, o las redes internas de ordenadores (Intranet)era muy difícil plantear una gestión basada en la comunicación. La aplicación de las nuevas herramientas tecnológicas citadas facilitan la comunicación. La consecuencia, desde el punto de vista del organigrama, es que las organizaciones escasamente comunicadas eran muy piramidales y ahora, gracias al incremento de la comunicación que aporta la tecnología, las organizaciones se hacen más horizontales.

El cambio es muy sustancial, ya que no sólo implica una modificación estructural o de forma de concebir el funcionamiento de la organización, supone también un notable cambio en las operaciones. Antes, en las organizaciones piramidales y no comunicadas, sólo pensaba la dirección y el resto de la empresa hacía lo que ella decía. Ahora, en las estructuras más horizontales y mucho mejor intercomunicadas, piensan más personas.

La pregunta sería: ¿Qué es mejor que piensen unos pocos o que piensen muchos más? Resulta muy ilustrativo y curioso el caso de la empresa Rite-Solutions, protagonista de una de las informaciones de la edición del pasado día 26 de marzo en la edición digital del New York Times. Esta empresa, dedicada principalmente a la elaboración de software avanzado para la Marina de los EEUU, ha establecido un curioso sistema de ‘compra venta’ de las mejores ideas.

James R. Lavoie y Joseph M. Marino, los directores de la empresa, han puesto en marcha una especie de mercado de valores a través del cual los empleados pujan por las que, desde su punto de vista, son las mejores ideas. Para trasladar las propuestas circulan las listas de discusión y las alertas a través de e-mail. Sus impulsores dicen que es “un mercado de valores para recolectar genio”. La aplicación del sistema ha llegado hasta tal punto que una de las más rentables líneas de productos (el Rite-View, que supone un 30% de las ventas totales) no gozaba del apoyo de los dueños. Sin embargo la base apostó con contudencia por ella. Lavoie y Marino llevaron la aplicación de su mercado de valores de ideas hasta sus últimas consecuencias y aceptaron la propuesta de sus trabajadores. Ahora están más que orgullosos. No es para menos.

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