Verdad o mentira

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El juego de la verdad y la mentira es trascendental en la vida. En la muerte no se sabe, o por lo menos no se tiene constancia de corte científico que nos permita constatarlo objetivamente. Mientras tanto, me gustaría traer aquí hoy una reflexión sobre un juego dialéctico muy controvertido, ya que es exponente del grado de credibilidad que cualquier organización puede llegar a tener cara a la sociedad.

¿Quién, en el trance de un trabajo profesional, con un asunto en juego de gran trascendencia, no se ha planteado utilizar la baza de la mentira? ¿Merece la pena? Yo personalmente a este respecto considero que la mejor salida siempre es decir la verdad, la verdad de tu empresa u organización.

Se supone que las decisiones de nuestra organización se basan en lógicas con calado suficiente como para ser defendidas en cualquier tribuna. Eso es muy importante. Esa es la garantía de que, ante cualquier lance del juego, se pueda tirar de argumentaciones de peso que valgan para explicar la razón de ser de una determinada coyuntura negativa (situación de crisis).

A veces, mantener el punto de vista de la empresa para la que trabaja el profesional de la Comunicación requiere, también, gestionar el silencio. “Soy dueño de mis silencios y reo de mis palabras”, que decía alguien sabio. Esto es, que mejor decir incluso un peliculero ‘no hay comentarios’, antes que trasladar algo que en una coyuntura determinada pueda ‘caer como una bomba’.

Otra cosa por supuesto es el ‘toma y daca’ político en el que, poner punto en boca, es poco menos que imposible.

Aunque cerrado queda el tema, por lo menos de mi parte, el asunto es duro de pelar, aunque siempre nos queda el amparo de los clásicos:

Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!

Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!

Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!

Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!

En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!

No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!

Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!

Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!

Luis de Góngora y Argote, 1601

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