El bajo poder y el caos

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En uno de los primeros posts de este blog, deslizamos así, como el que no quiere la cosa, la idea del poder. ¿Y por qué? Pues es evidente, porque el poder forma parte de nuestras entendederas (está realmente marcado en nuestro código genético, para ejercerlo o por sufrirlo) y porque, el poder, es un tema atractivo donde los haya, y, claro, me gusta eso de llamar la atención de los blogueros. ¿A quien no?

Para avanzar me gustaría anotar aquí que, las organizaciones, fruto de los avances tecnológicos que crean redes indefectiblemente, se caracterizan por dos ideas: el poder de éstas se encuentra arriba, pero también abajo y, dos, las organizaciones tienen un nivel de caos inevitable (Carly Fiorina, dixit)

El poder desde abajo

El poder, clásicamente, reside en las alturas y camina sobre suelos enmoquetados. Eso es así, pero, el poder se puede, y se debe, detectar abajo también. Esto es así también, y no tiene vuelta de hoja, debido a que, en los entornos tecnológicos creados en la actual Sociedad de la Información, y del Conocimiento, el desarrollo de los mismos entornos productivos se lleva a cabo, en buena medida, de abajo a arriba. Pero digo más : los procesos de innovación se detectan antes entre los mandos intermedios y la base que en la alta dirección, probablemente porque a los grandes jefes les haya cogido los cambios un poco mayores y, sobre todo, porque la tecnología de la información impone la interactividad, si no, ¿para qué serviría?

El nivel de caos

La citada Fiorina (de la que en algún momento intentaremos averiguar dónde se halla tras abandonar Hewlett Packard) comentó una vez lo siguiente:

“…una cosa es ejercer el liderazgo en un mundo estático y otra cosa muy distinta es hacerlo en un mundo que está en constante cambio. Exige una cierta tolerancia, e incluso diría que un cierto margen de caos. Porque los límites que existen entre los sectores y las empresas se están difuminando, y las organizaciones ya no son sistemas inamovibles, sino que son mucho más ecosistemas permeables, y porque la moneda de cambio en este entorno actual son las ideas”.

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